• Roma 01.06.2010 No Comments

    Cuando murió Miguel Ángel, Roma quedó huérfana. Pero 40 años después nace en Nápoles el día 7 de diciembre del 1598 Juan Lorenzo Bernini.
    Su familia vino a vivir a Roma cuando el pequeño Giovanni tenía sólo 8 años, se pasaba el día dibujando, haciendo garabatos y copiando obras de arte. Se veía ya que iba a ser un genio. Le impresionaba las obras que estaban haciendo en la construcción del Vaticano y llegó a decir: “Algún día decoraré el interior de esta iglesia”.
    Su padre trabajaba en Santa María la Mayor esto hizo que el Cardenal Scipione Borghese se fijase en este joven que ayudaba a su padre .
    Y comienza a explotar la vida que portaba dentro, esculpió a David, pero no como sus antecesores, en pose de bravo y joven sino sencillamente en el momento de lanzar la piedra a Goliat. Captaba el instante para hacerlo eterno.
    Sólo tenía 23 años y ya parecía ser el dueño del mundo, su madre llegó a preocuparse dado que recibió la “cruz de caballero” y lo veía con los elementos correspondientes a tal título: la espada y la cadena de oro…
    El Papa Urbano VIII, Barberini le hizo el primer encargo fuerte, el que hiciera el baldaquino de S. Pedro. Como bien sabemos emplearon el bronce del friso del Panteón. “Lo que no hicieron los bárbaros lo hicieron los Barberini”- Pasquino
    Comenzó a tener una fuerte clientela: Papas, cardenales, reyes, gentes de altura e importantes.
    Tenía un taller, en él trabajaban un enjambre de jóvenes, un verdadero ejército. Él dirigía las obras. Describía las líneas generales y el resto lo finalizaban los alumnos., siempre bajo su atenta mirada.
    Muchas veces se olvidaba de comer o beber. El trabajo le absorbía. No era un artista banal, se apasionaba y trabajaba frenéticamente días enteros.
    Su arte nacía de una escrupulosa visión de la realidad.
    Cuenta su hijo que llegó una vez a verlo poniendo una pierna suya en el fuego para poder pintar luego a S. Lorenzo quemándose en la parrilla. Así observaba los efectos que las llamas producían en él.
    Un servidor ha oído que hizo lo mismo, poner un brazo y mirándose al espejo hizo y cinceló “L´anima dannata”
    Con el otro gran artista Borromini tuvo gran enemistad.
    Eran de caracteres opuestos. Bernini, alegre, jovial, vivo, conversador y comunicativo y Borromini, hosco, malhumorado, solitario. Todo esto se ve reflejado en sus obras. Estuvieron un tiempo trabajando juntos pero pronto se separaron. La rivalidad surgió de los encargos que a uno o a otro les hacían los Papas. Así al morir Urbano VIII, el sucesor Inocencio X, pareció que lo dejaba de lado pero el que le siguió, Alejandro VII de nuevo lo toma y le encarga que haga su sepulcro que es superbello, está en el Vaticano, llegó a cincelar un esqueleto que señala el tiempo con un reloj de arena.
    Tenía golpes de efecto, por ejemplo cuando inauguró la fuente d el Piazza Navona, no había agua y llegó a darla en el momento en el que el Papa Inocencio X se acercó de modo que le salpicara. Es capaz de cargar sobre los lomos de un elefante, un obelisco.
    En muy pocas ocasiones abandonó Roma.
    Bernini fue mucho para Roma y Roma para Bernini.
    A los 66 años, el rey de Francia Luis XIV le llamó, pero no le gustaba el estilo romano sino el afrancesado, volvió a Roma pronto, sus obras no eran para un París racional.
    En su juventud estuvo muy enamorado de Constanza Buonarelli, le abandonó y en uno de sus cuadros, mandó que lo rajaran con un cuchillo…
    Se casó con Caterina, tuvo 11 hijos, ninguno fue artista, uno le hizo su biografía.
    Murió a los 80 años de edad. Roma le rindió una despedida calurosa.
    Fue enterrado en Santa María la Mayor y con grandes honores, como si fuera un príncipe.

    Llegamos a Santa María delante de donde está enterrado nuestro genio y…

    Al apreciado Bernini

    Atardece,
    el joven Pau porta
    bella rosa con su lazo;
    es para uno de sus amores:
    el gran escultor Bernini.
    Con mano trémula la deposita
    sobre el frío suelo,
    Allá en el túmulo de Juan Lorenzo
    en Santa María la Mayor.
    Acompaña este gesto
    la fuerte resonancia
    en su gran nave
    de una coral al vivo..
    Bernini, te apreciamos,
    queremos y admiramos
    por la fuerza, vigor
    y expresión de tu cincel,
    también por tu sencillo epitafio.
    Pudiste lucir el mejor túmulo,
    no fue así; sencillo, desnudo
    con solo tu nombre
    y el “humiliter quiescit”
    Así descansas,
    Humilde y serenamente,
    Querido Giovanni Lorenzo Bernini.
    Para ti este bello detalle
    en una tarde cualquiera romana,
    para ti nuestro cántico y recuerdo,
    Para ti la rosa roja
    Sobre el frío suelo,
    Caluroso por el recuerdo.

    Bernini, ¡Calla!

    Observa y calla. Cambia el espacio y el  tiempo, no estés donde estás. Gian Lorenzo agarra al observador por el cuello y le sumerge en aventuras mitológicas y hechos históricos, es el ilustrador de nuestro texto imaginativo.

    Verás con tus ojos una obra y te pinchará la  imaginación. Aquí reside el poder de Bernini.

    Así hay que verlo, entre la realidad y la  fantasía. Su obra está ahí. Hay que saber contemplarla.

    Bernini, ¡calla!

    Gritas en el “Anima Dannata;

    eres éxtasis, mirada;

    vida y muerte enlazadas.

    Moldeas mármoles

    cual plastilina  moldeada,

    en juego y manos de niño,

    así resta tu seña marcada.

    Único, claro,

    plástico , vivo

    napolitano.

    Así eres Gian Lorenzo Bernini

    el eterno personaje romano.

    Dejas tu huella perenne

    como  Plutón en Proserpina;

    son los ojos y mirada

    del  otro, el artista,

    el que intuye el milagro

    de fábrica divina

    que esconde la pieza tallada.

    Gian, Bernini, Lorenzo,

    grande como pocos.

    Luz, sensualidad,

    emoción y movimiento

    son tus notas combinadas.

    Cuando Apolo  desea raptar a Dafne,

    -pura emoción en acción-

    la naturaleza crece en laurel

    y en manos de la Ninfa se mece

    y queda en corona plasmada en la frente

    del dios, como recuerdo de un  amor  perenne.

    Bernini sigue  hablando,

    no se calla y grita en el ánimo

    de quien lo contempla.

    Bernini, sí ¡calla!,

    Gian Lorenzo Bernini

    que nosotros ya gritamos.

    Tags: ,

  • Roma 01.06.2010 No Comments

    Nace en 1599, a orillas del lago Lugano, es Francisco Castelli.
    Hay artistas que sin ellos, uno es Borromini, Roma no sería lo que es.
    Siendo niño, su familia se traslada a Milán.
    A los 16 años va a Roma, aquí permaneció hasta el final de sus días.
    Maderno que era pariente suyo va a ser su maestro, en estos momentos lleva obras en el Vaticano, le ofrece su confianza y le va a querer toda su vida, tanto es asi que manifestará ser enterrado junto a él.
    Tras la muerte de Maderno, debe trabajar con Bernini, es un año mayor que él, en estos momentos , Bernini es el arquitecto de moda y goza del favor papel, pero pronto surgirá una gran enemistad entre ambos.
    Borromini no sabe hacerse querer, es melancólico, reservado y esto acabará en algo enfermizo; es muy diferente a Bernini que es alegre, abierto, extrovertido, casi lo contrario a Borromini.
    Es muy perfeccionista y hace muchos bocetos antes del último.
    Su carácter es raro, a veces abandona encargos o no quiere cobrar algunos, riñe con sus clientes.
    A los 33 años se independiza de Bernini.
    Comienza su primera obra de importancia en S. Carlos delle quatre Fontane y luego en
    El Oratorio de S. Felipe Neri. Aquí ya aparece su sensibilidad, los muros se curvan, el movimiento aparece en sus edificios.
    Borromini tiene pocos amigos, nunca se casó, pasea su soledad, en negro traje por las calles de Roma. Nadie se atreve a molestarle.
    Su vida es la arquitectura, la vive, es muy imaginativo.
    Durante el papado de Inocencio X goza de un gran prestigio y le encarga la restauración de S. Giovanni de Letrán para el Jubileo del 1650. Aquí las pasó mal, ya que mando castigar a un obrero que no hizo algo bien, simplemente que lo ataran y los compañeros le dieron tal paliza que lo matan… Consigue el perdón del Papa. También trabaja en la iglesia de S. Ivo, de la Universidad la Sapienza.
    Es serio en el trabajo.
    Su rival Bernini habiendo estado relegado, comienza a tener nuevos encargos. Muere el Papa que le daba trabajo y lo abandonan, cae en una fuerte depresión. Deja de trabajar
    Seguirá con Santa Agnese in Agone.
    Consigue que le encarguen el edificio de Propaganda Fide. Sus últimos años d evida están llenos de frustraciones. Se encierra en casa. Dibuja edificios imaginativos.
    El dos de julio de 1667 intenta suicidarse echándose sobre una espada, imitando así la muerte de Catón el joven. Aún vivió unos días, se arrepintió.
    Quiso ser enterrado en una tumba y sin nombre, junto a su maestro Maderno en la iglesia de S. Juan de los Florentinos, que es donde está.
    Su carácter era atormentado… y su final fue triste. Dejó verdaderas joyas, surgidas de este genio atormentado llamado Borromini.

    Tags: ,