• Sin categoría 17.03.2020

    USO DE GOLOSINAS

    -Fumar, cogollitos, pastillitas, juegos, móvil, curiosidad malsana y más…-

    Describiremos el camino fácil, el que toman muchos jóvenes. ¿Hay retorno? ¿Qué camino elegir?

    Escucha la historia que he podido ver y comprobar; me lo contó y viví en uno de los jóvenes, hasta que…

    A los 13 años, comencé a fumar con la peña y a escondidas.

    A los15 años, me lancé con furia a los cogollitos y esto lo hacía casi a diario y siempre a escondidas.

    A los 16 años, gusté de la primera raya, y eso lo repetía en fiestas y en los sábados y siempre con amiguetes de la peña.

    A los 18 años, comencé con la novedad de las pastillitas.

    El polen y los cogollitos, ya me sabían a poco, lo pasaba bien, pero…necesitaba más.

    A los 19 años, mezclaba mucho LSD y botella, botellón y casi todos los fines de semana terminaba borracho. ¡Qué placer, qué bueno! Una vez me llevaron al hospital con coma etílico, casi me muero.

    A los 20 años, comienzo a abrir los ojos, voy viendo que ese camino que he emprendido no es tan bueno como me dijeron y lo voy comprobando.

    A los 22 años, mis padres viven muy alejados de mí y yo de ellos, vivo en casa como si fuera un hostal; la culpa no es de ellos, es más bien mía. Fui yo el que me marché y les dejé a ellos.

    A los 30 años, sigo pastilleando, rayándome y con borracheras. Muere uno de la peña, tenía mi edad y muere por sobredosis. Llego a pararme y a decirme a mí mismo: “Voy por el mismo sendero. ¿Acabaré como él?”

    A esta edad me interrogué a mí mismo: “¿Me caso? Creo que ya es hora” y me respondí: “Me es igual, vivo el sexo a mi aire. No hace falta una boda ni por la iglesia ni lo civil”.

    A los 45 años, rejuntado, no casado, conozco y experimento la muerte de mis padres. Pienso que yo voy también detrás, que estoy en cola, aunque veo que me queda tiempo, ya que no soy tan viejo.

    A los 50 años, nunca dejé de fumar y siempre fui amigo de alguna que otra borrachera. Aún no tenemos ningún hijo.

    Va a ser que a esta edad me declaran cáncer de pulmón. Mi pregunta, angustiosa y en estos momentos fue: ”¿Qué será de mí?” y concluyo que ya es un poco tarde para sortear y cambiar mi vida.”

    A los 51 años, ya no me lo pudo contar.

    Moraleja para el joven de hoy.

    Cuando todavía estás a tiempo, elige, no el camino facilón de las golosinas del placer y sí, ahora que puedes, elige el camino costoso, el de no fumar, dejar los cogollitos de lado, no a la botella, botellón: wiski, ginebra, ron y sí, métete y remángate para subir cuesta arriba, cuesta empinada y dura, -no quito palabras porque es así, no gustosa- ¿Qué cuesta? La de la lectura, que te abrirá a otros mundos y te dará sabiduría; del deporte, que fortalecerá tu cuerpo; de la montaña y naturaleza, que te abrirá los pulmones y ayudará a meterte en ti mismo a observar, aprender, a pensar y a hacerte con amigos, no amigachos, de verdad.

    Va a ser así cómo verás, por la cuesta empinada, que tu vida cambiará, será muy distinta a la de los demás, por la que muchos van.

    Habrás sido sabio y no caerás en la poza del joven que hemos descrito.

    ¡Enhorabuena, amigo, si sacas las fuerzas suficientes y te lanzas a esta verdadera aventura: la de la lectura, deporte, montaña y verdadera amistad!

    ¡Enhorabuena, ya verás!

    Tu amigo J.M.B.O.-Alcoy, marzo 2020

    Posted by jmbo @ 9:27

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *